La Tierra de Uno...





"Era casi de barro el pueblo. Polvo sobre polvo. La tierra pegajosa se alzaba de los callejones como un polen y se asentaba en los chañares y en los algarrobos. A veces se posaba en el alma; también, y en el tiempo. Y el tiempo estaba quieto allí hacía muchos años, cavado y carcomido. Una sola masa marrón era todo, manchada de islotes verdes alzados en apeñuscamiento de talas y yuyarales con flores doradas." M. Castilla





miércoles, 9 de mayo de 2012

Lejana




























 Extraña.
Extraña en un lugar que siempre sentí mío.
Extraña en mi propia vida. En el lugar que me hizo feliz, que me dio todo y que yo todo le daba.
Sentí que mi tiempo no corría. Ni para atrás ni para adelante.
Absolutamente era espléndido. Cada rincón, cada suspiro, cada palabra.
Amable, venerable, deseable.
Pero no era yo, era mi vida anterior. 
Yo respiraba en Buenos Aires.









































domingo, 15 de abril de 2012

Allá lejos y hace tiempo


Escuchar


 









Susurra el viento 
y se va enloqueciendo el color.






































"Desde la proa pequeña te vimos partir
saliendo por el cuello de botella.
Con los hilos cortados del adiós
tejimos mapas y leyendas.
Tormentas, riendas y cadenas
quedaron deshechas de vos.

Aquí en la bodega nadie te olvida:
Las nubes sólo dejan huellas
en los pies de quien las camina."
                       Gustavo Martínez Figueroa









Todos somos eternos soñadores de nuestra tierra… unos eternos desaforados cuando vivimos aca, y unos eternos melancólicos cuando nos vamos lejos. 



domingo, 25 de marzo de 2012

Viruta del bandoneón

Escuchar canción:





Bailan para que la noche y la ciudad
descansen de las furias del día.
Para que sea olvido la muerte
y tantas otras sombras que nublan el aire.

































Bailan para que las penas, por un momento,
dejen de llover en la cara de los solos








La espuma y el oleaje de sus pasos

























Yo he visto a vagabundos
detenerse y entibiar la distancia,
al verlos bailar.

































He visto en los amantes el deseo
de quemarse en ese otro fuego,
al verlos bailar.

































He visto a poetas llenarse de resplandores

los ojos y, acaso, la sangre,

al verlos bailar.
















Ya están bailando en los patios del cielo.

Los veo ahora mostrar su arte

de asombros y relámpagos.



































































































































































Inventores de laberintos con sus zapatos
lustrados por la pomada del infierno



























Una música que se respira. 
Que tiene forma de curva y que huele a mujer...










Fotos: Fiona Brown
Letra de fotos: Los bailarines de Tango (Eugenio Mandrini)